¿Qué es el Plan de Animación Sociocultural del Centro Penitenciario de Monterroso?

En un contexto social tan particular como es la prisión, confiamos en la animación sociocultural como estrategia de trabajo que aumenta las posibilidades de educación, respetando los derechos humanos.

 

Conociendo las dificultades que impone este contexto (centralidad en el control, aislamiento social, falta de autonomía, impactos en la persona, agotamiento profesional), la experiencia en la prisión de Monterroso es un ejemplo elocuente de las posibilidades de esta metodología para mejorar las condiciones de convivencia.

 

A través de un proceso de investigación - acción - participativa, la comunidad penitenciaria (presos, personal del Interior, equipo técnico y entidades externas) ha participado en el análisis de su realidad con el objetivo de transformarla. De este proceso de reflexión, nacieron líneas de acción que buscan mejorar las posibilidades de la educación en prisión:

Educar para la participación

Capacitación de personas encarceladas para promover sus propios proyectos. Así nace Radio LibreMente y la oferta deportiva de verano.

Abrir la prisión a la comunidad

Incorporación de la prisión a los circuitos socioculturales municipales y apoyo a proyectos de aprendizaje voluntario y de servicio.

Apoyar la formación y la escolarización

A través de acciones de coordinación e información, iniciativas de refuerzo educativo y orientación formativo-laboral.

Promover el avance social

Investigar, concienciar y capacitar para promover un cambio en el modelo de prisión, desde la perspectiva educativa.

Se reconoce que la principal transformación que ocurre en un proceso de Animación Sociocultural es que vivimos nosotros mismos como personas (profesionales y presos), en la forma en que entendemos la realidad, nos relacionamos, organizamos, manejamos nuestros niveles de poder, nos involucramos en la dinámica colectiva de mejorar la convivencia y las posibilidades educativas.

 

Parece que algunas de las barreras a la educación en prisión no residen en la persona, sino en la naturaleza misma de una institución orientada al aislamiento, por lo que se promueve la participación comunitaria como una experiencia de transformación y mejora.

 

Esto también implicó un compromiso firme de la junta del centro penitenciario y sus profesionales, para incorporar pequeñas transformaciones que mejoren la realidad del centro, aumenten las posibilidades de participación e incorporen la óptica de la educación social.  

Debemos considerar que las personas privadas de libertad, que se encuentran en una situación de encierro pero también de castigo social, disciplina, control y segregación, a menudo se ven privadas, por sus propias estructuras y dinámicas, de las acciones educativas necesarias y de la recreación cultural a la que tienen derecho por el mero hecho de ser seres humanos. (...) La educación tiene como fin propio el desarrollo integral de las personas, en este caso, las personas presas y, bajo ningún concepto, podemos admitir la negación de este derecho, que el Estado debe garantizar, alejándose de la idea de concebir la educación como una tecnología de naturaleza terapéutica asociada con el buen o mal comportamiento en las cárceles, evitando problemas que necesitan un análisis más profundo, como las condiciones de vida relacionadas con la sumisión, la obediencia, el control social que tienen mucho que ver con las situaciones de encierro.

Solves e Valverde, Educación social en centros penitenciarios, Revista de Educación Social, 22, 2016

¿Dónde estamos?

Centro Penitenciaro de Monterroso

El Centro Penitenciario de Monterroso está ubicado en el ayuntamiento del mismo nombre, lejos, como suelen ser estos espacios, de los centros de población.

 

Es una pequeña prisión, con alrededor de 200 reclusos, todos hombres. Diseñada en sus orígenes como una prisión juvenil, tiene una infraestructura más humana que los grandes macrocentros en los que miles de personas están encarceladas.

 

Estas cualidades proporcionan una convivencia más tranquila que otras prisiones, lo que facilita un mejor trato entre las personas que lo habitan, pero también les hace recibir menos recursos y ofertas de formación educativa.

 

Un centro enfocado en la mejora permanente, que busca la incorporación de pequeños cambios que aumenten las posibilidades educativas y de participación y la apertura a iniciativas externas.

¿Quién impulsa esta iniciativa?

Entidades promotoras

Aliad Ultreia

Somos una asociación que trabaja para mejorar la calidad de vida de los reclusos y ex reclusos, personas con trastornos adictivos y mujeres víctimas de violencia de género.

Llevamos años trabajando en las cárceles de Bonxe y Monterroso, desarrollando proyectos para preparar para la libertad.

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Grupo 

SEPA-interea

Somos un grupo de investigación en Pedagogía Social y Educación Ambiental en la Universidad de Santiago de Compostela, cuyo objetivo es desarrollar una actividad científico-académica innovadora y comprometida, proponiendo estrategias que sean útiles para la sociedad, el bienestar y la calidad de vida de la población.

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Entidades financiadoras

Desde el principio, este proyecto fue financiado por Obra Social La Caixa, a través de la Convocatoria de Interculturalidad y Acción Social (2011, 2013, 2015, 2017 y 2019) destinada a promover proyectos que promuevan la ciudadanía intercultural y el desarrollo social, y la igualdad de oportunidades para todas las personas, con el objetivo de promover una sociedad presente y futura más justa y coherente.

Entidades colaboradoras

Y, todas las personas voluntarias que hacen esto posible

Entre ellas ...

Cristina Collazo Gómez

Desde que se unió a la convocatoria de voluntariado en 2015, ha estado dinamizando talleres de títeres y teatro cada año en la Unidad Terapéutica y Educativa.

Julia Lacleta Busto

El año pasado se unió a la iniciativa promovida por presos formados como monitores de tiempo libre: la radio comunitaria. Y así se convirtió en un miembro activo de esta iniciativa.

José Togores Hernani

Conoció la iniciativa del Plan de Animación Sociocultural y presentó su propuesta: promover una escuela de percusión en el centro. Ahora van para su segunda edición.

Andrea Verdú Morante

Comenzó en 2015 con un taller de canto y música. Se enganchó con esta experiencia y desde entonces ha estado dinamizando el proyecto Armonía2, llevando a grupos de música gallegos a las cárceles.

Iniciativa de:

Financia / Colabora:

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Convocatoria de interculturalidad y acción social

2013, 2015, 2017

Contacto:

Teléfono: 982 251 948

Asociación Aliad Ultreia. Rúa Milagrosa, 99-101. CP. 27003, Lugo